Sobre el secreto de la intención

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(81) ¡ Sin duda! Quienes hayan obrado mal y estén inmersos en sus faltas están destinados al fuego y en él permanecerán; (82) pero quienes alcancen la fe y hagan buenas obras -están destinados al paraíso y en él permanecerán.  (Corán, 2: 81-82)

Él, t‘ālā estructuró la primera frase con el adverbio de causalidad “después (ف)”, porque causa la entrada en el fuego del Infierno. Por eso, la (ف) de causalidad es introducida en la frase con esta intención de expresar causa y efecto. La segunda frase, sin embargo, no tiene una (ف) porque las acciones del siervo no son un pretexto para la entrada en el Paraíso. El Rasūl (saws) dijo:

«Ninguna de vuestras acciones os garantizan la entrada en el Paraíso». Y ellos replicaron: «¿Ni si quiera tú, Oh mensajero de Allāh? Y él dijo: «Ni siquiera yo, a no ser que Allāh me cubra con su misericordia».(Sahih Bukhari, 81:56)

Si el ser humano muere como un cafre entrará en el fuego del Infierno y permanecerá toda la eternidad  hasta que pague por sus acciones. Sin embargo, cuando cree y hace buenas acciones entra en el Paraíso por el favor de Allāh t‘ālā. La estancia eterna en el Paraíso y en el fuego del infierno nos han sido narrado, de forma auténtica, por Rasūlullāh (saws).

El ser humano no hace ninguna acción que lo mantenga eternamente en el Paraíso o en el fuego del Infierno. Si el cafre fue castigado por cada pecado por un periodo de cien mil años, no importa cuán numerosos fueron sus pecados, pues esos pecados tienen que pasar con el tiempo hasta que se agoten. Para el musulmán, si ha sido recompensando por cada átomo de acciones buenas por un periodo de cien mil años, entonces sus acciones tienen que tener eventualmente un fin. Entonces, ¿qué es lo que determina la eternidad del Paraíso o del fuego del Infierno?

Pues la intención del siervo: «La intención del creyente es mejor que cualquier acción». A los creyentes es la intención los que los hace creyente, obedientes y que hace vivir para siempre siendo creyente por toda la eternidad. A través de la intención se entra en el Paraíso y se vive por toda la eternidad. Y el cafre que por su intención entra en el fuego del Infierno y permanecerá por la eternidad: «Ciertamente, las acciones están basadas en intenciones».

Extraído De los jardines del tafsīr de shaykh Ibrahim Niasse (RA) y publicado en WebIslam.