¿Protege el Islam a las minorías? (3): Derecho a la propiedad

Los musulmanes de todas las escuelas, de todas las regiones y de todos los tiempos están de acuerdo sobre la inviolabilidad de los bienes de los dzimmíes (véase en Ghayr al-Muslimîn fi l-Muytama ‘al-Islâmi). Abu Yûsuf en su libro al-Kharaÿ sobre impuestos recoge la siguiente tradición en la cual, el Profeta declaró acerca de los cristianos de Naÿrân:

“Naÿrân y sus alrededores pertenecen a nuestra vecindad y a la de Al-lâh. Su garantía que les presta obliga al Profeta a ordenar a los musulmanes que no violen sus bienes, ni sus creencias, ni su comercio, ni nada que haya bajo sus manos, sea poco o mucho…”.

‘Umar, el segundo califa, escribió a ‘Ubayda ibn al-Yarrâh, uno de sus generales:

“Impide que los musulmanes se atrevan a causar a los dzimmíes cualquier daño y que les arrebaten el sustento, salvo lo que ellos quieran compartir”.

Gracias a estos precedentes, se castiga al que robe a un dzimmí y se le devuelve su patrimonio si le ha sido quitado injustamente. De igual modo, la Ley islámica establece que hay que respetar las deudas contraídas con ellos, condenándose con prisión al que pudiendo hacerlo se niegue a saldar su deuda.

El respeto a sus bienes y propiedades es absoluto, incluso cuando estos no sean considerados como tales por los musulmanes. Por ejemplo, el vino y los cerdos no son considerados por el derecho musulmán como riquezas a respetar entre los musulmanes. Pero si su propietario es un dzimmí no está permitido causarles daño alguno, y el musulmán que lo hiciere sería multado, tal como dictan los manuales hanafíes.

Este texto fue publicado en 2009 en el libro Islam y Derechos Humanos de Yaratullah Monturiol publicado por Junta Islámica

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